[Quiero decir, y sin embargo escribo, que...

...los textos están basados en nuestra experiencia con la abuelita.
...es imposible transmitir lo que se experimenta y siente durante las ceremonias, ya que la abuelita no "explica" con palabras; no entiende de ellas.
...este blog nace del deseo de expresar dichas experiencias y mensajes de la abuelita a otras personas]


16/07/09

No tienes nada

... Y a mi mente acudieron los buenos momentos que había estado compartiendo con esas personas a las que tanto aprecio y que tanto me aprecian, y di las gracias. Me sentí en la más plena y profunda felicidad, me sentí afortunado y sinceramente agradecido por todas las cosas que la vida me brindaba; llorando calmadamente pero emocionado, di las gracias por todo lo que sentía que tenía...

"No tienes nada."

Esta frase atravesó mi mente como un relámpago, y el eco de su trueno retumbó en mi cabeza.
Mi sonrisa se borró de inmediato, y quedé boquiabierto por la contundencia del mensaje; como quien flota en una ilusión, y de repente vuelve a poner los pies en el suelo.


Silencio. Silencio y comprensión.

"No tienes nada. Todo aquello por lo que das las gracias, tu presente, se va a volver un ayer. Las cosas que hoy son, posiblemente mañana dejarán
de ser. La vida funciona así, todo cambia, así que no te aferres. Realmente no tienes nada, las cosas suceden, eso es todo. Los sucesos son temporales. Estar abierto a los cambios es importante. El apego sólo traerá sufrimiento. "

Y mi felicidad siguió desbordándome, y agradecí al universo los sucesos que me brindaba, siendo consciente que la copa que se llena también será vaciada. Es cierto, abuelita, nada permanece igual. Gracias abuelita, gracias por recordármelo.

22/06/09

LA PIEDRA NEGRA

Marchamos al Perú buscando un chamán o chamana. Dos años de abuelita autoingerida bajo las indicaciones del Messenger y el correo electrónico nos hacía desear ahora un viaje guiado por manos expertas. Deseábamos aprender del ritual y sobretodo participar de un autentico ritual en plena selva amazónica oficiado por quien se suponía era un intermediario entre el mundo de los espíritus y el mundo físico, un heredero de las tradiciones milenarias y antiguas.
Llegamos a Pucallpa tres almas sedientas de contacto con la selva mística y la planta medicinal, aquella planta sabia y hermana, la abuelita querida y anciana pródiga que ya los incas utilizaron antes de la llegada de las carabelas de Colón y la expansionista corona de Castilla, que ya pueblos de la amazona profunda la utilizaron antes que la descubrieran los incas y le cambiaran el nombre.
Buscamos por Pucallpa y sus proximidades aquel chamán o chamana, en las comunidades de San José y San Francisco. Don Marcial, don Miguel, don Juan, don José y otros nombres vagos al recuerdo no nos llenaron los suficiente como para oficiar una ceremonia con ellos. Supongo que la sed del dinero contagia las tradiciones milenarias y les hace aguarse como la bolsita de infusión mil veces sumergida en el vaso. Marchamos más lejos pues, a ver si era verdad aquello de que cuanto más lejos el santo más milagroso. Nos encontramos con veinte horas de bote por el Ucayali y sus selvas, con zancudos voraces que no respetaban ni el saco de dormir ni el traqueteo de guerra del motor pequepeque made in china que nos impulsaba aguas arriba. Pero también nos encontramos con la selva mística y sus atardeceres lánguidos y la experiencia vivida junto a otros compañeros de viaje en el bote.
Llegamos a la comunidad de Caimito. Don Juanito se llamaba aquel chamán de sesenta y cinco años. Hablaba poco o nada, más shipivo que castellano. El primer día en que nos conocimos salimos a pescar bajo el silencio impertérrito de las aguas profundas y con la exigua compañía de peces demasiado inteligentes o bien poco hambrientos para picar el anzuelo. Don Juanito vivía de forma humilde en una choza de maderos abiertos y techo de hojarasca de palma gastada y permisible a los azogues del cielo. Don Juanito se bañaba todas las noches en una poza natural próxima al río y emergía de ella con un taparrabos que apenas sí le cubría la entrepierna. En su choza permanecían los únicos enseres de una esterilla que hacía de cama, una pipa, su tabaco y algo de comida en forma de plátanos y arroz hervido. Don Juanito estaba más cerca de la esencia mística que cualquiera de los otros chamanes visitados, no cabía duda. El silencio, su mirada profunda, sus ícaros y cántigos mágicos, su sencillez de vida, su no ansia por el dinero… El humo de su pipa y el olor a albahaca de sus rituales parecía querer trasladarnos a un tiempo pretérito en que el chamanismo era una realidad cotidiana del día a día. Pero falló la Ayahuasca. Y lo peor no fue que la Abuelita no nos concediera el beneplácito de sus enseñanzas, sino el hecho de enterarnos al día siguiente de la ingesta que don Juanito tuvo que pedir prestado el elixir mágico a un vecino porque él no tenía en casa, cuando uno sabe más por lectura que por experiencia que un chamán o chamana ha de conocer su medicina de cerca y que para ello lo mejor es hacerla uno mismo, trasladándole su espíritu, la intención y el propósito de cura y contacto.
Finalmente desistimos de buscar más chamán o chamana. Volvimos a Pucallpa y allí permanecimos probando en tres sesiones una miel de Ayahuasca que lo más que nos llegó a hacer fue a darlos a todo el grupo un colofón de diarreas concatenadas. De chamán hizo nuestro anfitrión, el Nando, cuya voz y canto chamánico mejor hizo el segundo día en reservárselo. La Ayahuasca estaba en mal estado. Lo supimos por experiencia propia y cuando el Nando admitió que las raíces de la planta habían hibernado demasiado tiempo bajo el tórrido sol y humedad del trópico hasta el punto de hacer mal olor durante su desentierro y preparación balsámica.
Por aquellos días aceptamos la gentil propuesta de Yésica, familia de Nando, de visitar a un viejo maestro de escuela suyo y pintor chamánico que vivía próximo a la casa donde residíamos. Todo me hacía parecer que estaríamos ante una de aquellas visitas programadas y aburridas donde uno sólo hace que escuchar y escuchar conversaciones narcisistas hasta al final morirse de cansancio y sueño. Don Pablo Amaringo respondía de nombre aquel amable hombrecito de cabellos albinos y mirada chiquita pero intensa que nos recibió en su casa de maderos. Tomamos asiento y preguntamos a cerca de nuestras inquietudes con la Abuelita y el chamanismo. Él nos contestó sin pudor ni reservas a todas y cada una de nuestras preguntas, con una voz afable pero firme, tierna pero gentil a la vez, sincera y humilde también. Mis ojos, en vez de cerrarse -como pensé que sucedería en un primer momento-, fueron abriéndose hasta parecer salirse de órbita, hasta sentir despertar algo muy profundo en el alma que afloró en forma de lágrimas emotivas y entusiasmo febril y apasionado. Nos habló de su despertar al chamanismo, sobre el chamanismo de la selva, sobre los procesos de curación que había llevado a cabo durante diez años, sobre su vínculo y amistad eterna con la Abuelita Ayahuasca, sobre su pintura y escuela altruista que acogía a todo aquel o aquella que deseara aprender de su experiencia. Sentí deseos de quedarme con aquel viejecito entrañable, de aprender de esos ojos sabios e infinitos que parecían mirarlo todo. Y no fui el único. También el Miki, mi hermano querido, se ofreció en tres ocasiones para que le aceptara como discípulo suyo. Don Pablo respondió con estas palabras: “Sólo acogería a alguien ya muy avanzado en materias, aunque no me importaría marchar sin haber trasmitido lo que a mi se me ha dado, porque este es un don que se me dejó prestado y quizás haya de irse tal y como en su día vino”.
Habíamos encontrado al chamán deseado, y todo resultó como aquella mañana de baño en el ‘Velo de la Novia’, días atrás, cuando deseando encontrar una piedra negra –de las que se decía guardaban mayor energía y fuerza natural-, desistí finalmente tras ardua e intensa búsqueda por la orilla. Sin embargo, allí, cuando rehicimos los pasos ya andados y en un afán por regresar al camino, la encontré, tropezando casi con ella, grande y majestuosa: ¡la piedra negra!

30/05/09

Todo existe dentro de nosotros

Sentado , escuchando esta dulce música transportadora, me dispongo a volar con las palabras y expresarme por éllas.......cierro los ojos y dejo que la unión de las letras dibujen mis sentimientos para siempre .....

En este año 2009, año de tormenta eléctrica para los mayas, kin mano cristal, buen día para curar cooperando, conocer realizando la universalidad, la unión de todos los seres en torno a un círculo de fuego, bajo la mirada de los eternos soles que cada noche se citan para alumbrar nuestras conciencias y poder estar preparados para el cambio que nos viene en tres años.....

Volver en algunos casos a la tierra, seguir en élla en otros, es a mi entender la medicina que el hombre y la mujer más necesitamos. Desnudarnos, con los pies en contacto con la tierra y los rayos del sol entrando por las ventanas que llevan a nuestra alma, los ojos. Así nos curamos, realizando la unión entre el padre( el sol) y la madre ( la tierra) .

Bueno ximete, en este estado de trance continuo , que pretende ser el hilo conductor de esta vida mundana y humana, te mando un sol para tu corazón y un puñado de tierra para volvernos a unir a élla.....suerte artista.

manik solar

11/05/09

¿Quién es la Abuela Ayahuasca?

Un espíritu, más antiguo que la Tierra, que se materializó en este mundo adoptando la forma de un árbol, el árbol de la ayahuasca, para que los hombres y las mujeres pudieran acceder a ella llegado el momento. Ella les ayudaría a comprender, les guiaría, y brindaría su conocimiento cuando lo necesitaran.

Vacuidad

Y de repente se me ocurrió que podría intentar ver qué había dentro de mi cabeza. Imaginé que vería mi cerebro palpitante, repleto de conexiones neuronales y demás... Me centré en mirar hacia el interior de mi cráneo, y cuán sorprendido quedé cuando descubrí que dentro de mi cabeza sólo había vacuidad, puro vacío y oscuridad, y nada más. Empecé a reír. Por fin había comprendido qué querían decir los budistas cuando dicen que la mente es vacío.

28/03/09

Autocuración a través del principio de omniconexión

Hace tiempo sufrí un esguince de tercer grado en una de mis muñecas durante un entrenamiento. Mi muñeca no sanaba del todo, y con el paso de los meses esto había ido generando en mí una preocupación, una tensión; agriando mi humor, y haciendo que decayera mi estado anímico. Una de aquellas noches la abuelita me desveló el principio de omniconexión.
Primero mi mano comenzó a moverse por si misma, como si tuviese conciencia propia, con movimientos que desconocía. De inmediato sentí-entendí que ese movimiento era realmente el que mi muñeca necesitaba, debido a que trabajaba justamente los tendones dañados, tensándolos y relajándolos, sin sobrecargarlos.
Mientras tanto la abuelita me susurraba con cariño, me decía sin voz ni tono, calmada y comprensiva:
"El universo necesita de tu muñeca, necesita que tu muñeca sane y esté bien. Si tu muñeca está mal, eso hace que te sientas tullido y limitado, tu estado de ánimo decae, y eso afecta a los que están a tu alrededor. Al mismo tiempo, como les afecta, también afecta a los que están alrededor de ellos. Todo está conectado. La existencia necesita de tu muñeca, porque si tu muñeca no está bien, el universo jamás podrá estar del todo bien. Si tu muñeca está mal, el universo será un lugar menos bello. Recuérdale esto a tu muñeca hasta que sane, y recuérdalo para ti mismo siempre que lo necesites."